
En “Atletas Corporativos” abordamos la imperiosa necesidad que tienen los líderes en tanto son atletas corporativos de desarrollar y balancear adecuadamente sus dimensiones de liderazgo que incluyen desde la base corporal, pasando por la estructura emocional, pulida por la dimensión mental e integrada y potenciada por la poética que le da profundidad y sentido vital y viral (“Maradona o Messi entre el liderazgo vertical y el liderazgo viral”)
Pocas organizaciones son consientes de la necesidad de entrenar y evaluar a sus ejecutivos en su capacidad de respuesta a cada una de las dimensiones y pocos son los líderes que tienen la claridad de comprender que el trabajo en cada una de ellas le otorgará resiliencia, y sustentabilidad a una vida amplia donde el paso por la corporación es solamente una etapa. En ella el ciclo vital implica numerosos cambios, evoluciones y transformaciones que harán posible que ese ejecutivo/atleta vaya migrando de posiciones más físicas a otras más estratégicas. Del ultradeportista de elite al gran entrenador, coach, dirigente que ha acumulado la experiencia del juego y su capacidad para transmitirla más que de ejecutarla.
La vertiginosidad de la vida corporativa y el paradigma “esta oportunidad no pasa por tu puerta dos veces” nubla las decisiones y no siempre la decisión del próximo paso de carrera está avalado por un claro diagnóstico de la estructura (las cuatro dimensiones del liderazgo integral) y de la capacidad para absorber la magnitud de tensiones y presiones que esa nueva posición conlleva. Y a veces como me decía un gran amigo: “ quería estar tan arriba que un día no bajó más” haciendo alusión al sesgo donde la adrenalina de una carrera corporativa empuja hacia un final irreversible.
La vida en las corporaciones con sus privilegios y brillos, nublan las emociones y los pensamientos; simplifican la felicidad a un campo laboral que se comprende de manera abrupta ante el límite corporal, emocional… vital. Nuestro equilibrio en las decisiones nos hará entender que la vida organizacional es más una maratón que una carrera de 100 m llanos y que el músculo para uno o para otro se entrena de manera diferente. Podemos tener una explosión fenomenal en una carrera corta pero la vida en plenitud es más una larga travesía donde cuerpo, emoción, mente y valores trascendentes (familia, sociedad, el otro) constituyen el estímulo para los que han aprendido a disfrutar que ser uno es más mucho más que ser el número 1 y que no necesariamente implique la renuncia al podio.
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