
La velocidad en las decisiones que los sistemas de comunicación y la tecnología le han impreso a los negocios hacen que hoy más que nunca los ejecutivos tengan que entrenarse como atletas corporativos. Así como las innovaciones han contribuido a que los deportistas de hoy tengan una preparación específica para el cumplimiento de sus objetivos, los gerentes de hoy en día deben estar preparados para un “fixture” que también tiene características extenuantes.
Así y todo, la dimensión corporal solo aparece desde el cuidado personal como una manera de prevenir el stress. Pero, ¿qué es el stress sino la incapacidad para dar respuesta a una demanda que sobrepasa la capacidad efectora del individuo? Para ello nuestros atletas corporativos tendrán que entrenarse en varias dimensiones.
La dimensión corporal que implica un cuidado especial en comidas, ejercicios físicos, horas de descanso que les den la base física para una tarea de altísima exigencia que no se percibe tan claramente porque las pulsaciones y el corazón no son exigidos en una dimensión deportiva sino emocional. Generalmente el directivo no corre en la oficina pero sus pulsaciones vuelan con la ausencia de la fatiga física como protector de su sistema cardiovascular
La dimensión emocional es importante, pues no hay buenas decisiones si los sentimientos no están fuertemente desarrollados. La capacidad emocional es un enorme trabajo de abdominales corporativos que permite postergar las reacciones, sostener altos voltajes anímicos que se puedan metabolizar en pensamientos claros, no reactivos.
La dimensión mental contiene los conocimientos teóricos y la capacidad del individuo para pensar envuelto en la emoción pero sin ser dominado por ella ni asfixiando a esta con racionalizaciones que lo alejen de la realidad.
Finalmente la dimensión po-ética que incluye la capacidad de goce por la belleza, las formas, el arte y la ética, los valores, la trascendencia.
Solamente un líder integral será plenamente capaz de una toma de decisiones equilibradas donde el cuerpo sirva de envase para la combustión de pensamientos que anclados a una fuerte sensibilidad lo conecten intensamente con el mundo en un marco de valores, apreciación de la belleza y de la ética comercial
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21 diciembre, 2011 a las 14:34 |
[...] uno de nuestros posts anteriores hemos abordado la importancia que tiene, en la formación de los líderes, el desarrollo de sus [...]
9 febrero, 2012 a las 13:39 |
[...] de líderes alquimistas que hagan su propio proceso espiritual donde la trascendencia de las dimensiones corporales, emocionales, mentales y el dominio de la po-etica les permita contagiar viralmente a su gente del placer por lo bello en el dar, por la satisfacción [...]
29 marzo, 2012 a las 14:36 |
[...] Innumerable estudios sociológicos han demostrado el efecto inverso de este estímulo cuando lo requerido es una actividad donde la creatividad es imprescindible, generando una pérdida de la innovación en la medida en que el refuerzo económico es mayor. En nuestro post anterior abordamos la diferencia entre el hambre y las ganas y de qué manera mientras una cuando es atendida genera saciedad, la otra permanece constante más allá de las recompensas obtenidas. ¿Cómo estimular las ganas en vez de prometer saciar una falta? Mientras que en el primer modelo debo partir de una carencia (el hambre) en la segunda debo apelar a una búsqueda espiritual, visionaria, filosófica que no se sacia en la materialidad. Y cuando hablo de espiritual no hablo de religión sino de trascendencia, de mejorar el planeta, mi familia, mis otros significativos y no a cualquier costo, sin integridad con todas mis dimensiones (corporales, emocionales y mentales). [...]
3 mayo, 2012 a las 14:59 |
[...] emociones de este tipo no forman parte del repertorio que los deportistas de elite tiene en sus rutinas de trabajo y menos aún parece ser condición importante en la toma de [...]